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Guía Para Celebrar Pequeñas Victorias Y Conquistar Grandes Batallas

¿Te ha ocurrido alguna vez?

Te propones conseguir un objetivo personal, pero lo ves tan lejos, que el simple hecho de pensar sobre él te desmotiva…

Peor aún: sientes que avanzas al mismo ritmo que una tortuga…

¡Peor aún!: parece que solo das vueltas en círculos y que no progresas…

¡¡Peor aún!!: a pesar de todos tus esfuerzos, sientes que empeoras, que has perdido tu tiempo, y que te alejas aún más de tu objetivo…

¿Te suena familiar?

La pregunta es: ¿por qué?

¿Por qué tienen que ser las cosas de esta manera? ¿Por qué no podemos simplemente conseguir nuestros objetivos sin tanto esfuerzo, frustración y decepción con nosotros mismos?

Y buena parte de la respuesta es: porque creemos entender la vida, pero no la entendemos.

En este artículo, quiero hablarte sobre:

  • Por qué no somos capaces de celebrar nuestras pequeñas victorias.
  • Por qué nos sentimos tan insatisfechos con nosotros mismos cuando logramos algo, a pesar de que… ¡hemos logrado algo!
  • La psicología que está detrás del sentimiento de que “nunca es suficiente”.

Y sobre todo:

Qué puedes hacer para cambiar la forma en la que ves las cosas, celebrar tus pequeñas victorias, y usarlas como cimientos para conquistar GRANDES batallas.

¡Vamos a la conquista! ⚔ 😉

¿Por Qué No Somos Capaces De Celebrar Nuestras Pequeñas Victorias?

cara triste sobre charco

Es importante conocer los mecanismos que operan en segundo plano en nuestras cabezas que nos impiden sentirnos satisfechos cuando conseguimos algo.

Solo así podremos corregirlos, porque el primer paso para corregir cualquier problema es saber que se tiene un problema.

Veamos 4 de estos mecanismos:

1) Falsas Expectativas

Imagina una mujer que tiene 18 kg de grasa que perder. Se diseña un plan, una dieta y un programa de entrenamiento, y se propone perder esos 18 kg en 3 semanas.

En la primera semana, pierde 1 kg. En la segunda, gana 1 kg.

Durante su primera semana, nuestra mujer se desanima un poco al ver que no consiguió su objetivo de perder 6 kg/semana. Pero durante su segunda semana, viendo que su peso no solo no bajó, sino que además aumentó, nuestra mujer se desespera, pierde los nervios, y se pregunta:

¿¡Qué está pasando!? ¿¡Por qué no estoy perdiendo los 6 kg que me había marcado como objetivo si estoy haciendo TODO bien, planificando, y cuidando mi dieta y mi ejercicio!? ¿¡Y por qué acabo de ganar 1 kg si incluso comí menos y me ejercité más que durante la primera semana!?

¿Se te ocurre alguna razón por la que haya ocurrido todo esto?

La primera es bastante sencilla: para nuestra mujer, perder 6 kg de peso en una semana es el objetivo más normal, razonable y realista del mundo.

Pero para la gran mayoría de las mujeres con un peso considerado «normal», esto es, simplemente, ¡una locura!

¿Y respecto a ganar 1 kg durante la segunda semana? ¿Qué pudo haber pasado?

En nuestro escenario, nuestra mujer entró en una fase de su ciclo menstrual que le produjo una acumulación de líquido (agua) en su cuerpo. Además del estrés emocional que le produjo una situación personal bastante delicada, nuestra mujer sometió a su cuerpo a un estrés físico mayor por restringir sus calorías y por ejercitarse más de lo que estaba acostumbrada. Eso disparó sus niveles de cortisol e hizo que su cuerpo acumulase aún más líquido. Y para colmar el vaso, el día justo antes de pesarse, nuestra mujer salió a comer con sus amigas a un restaurante japonés y consumió tanta sal que su cuerpo acumuló… aún más líquido.

Naturalmente, nuestra mujer ganó 1 kg cuando se pesó para medir su progreso en la segunda semana.

¿Pero fue realmente 1 kg de grasa?

No, fue agua.

Agua que, igual que viene, se va.

Entonces… si no ganó grasa, sino agua, y además iba progresando a buen ritmo perdiendo 1 kg por semana, ¿por qué nuestra mujer no fue capaz de celebrar su pequeño progreso y acabó tan desmotivada, frustrada y decepcionada consigo misma?

Por sus falsas expectativas.

O dicho de otro modo:

Porque creyó entender la realidad, pero no la entendía.

De la misma manera, muchas veces creemos entender cómo “deberían” ser las cosas en nuestra vida, pero nuestra visión está tan distorsionada (por nuestra falta de conocimientos, de experiencia, o de comprensión de las cosas, por ejemplo) que nos es imposible celebrar nuestros pequeños logros.

Esperábamos más… ¡mucho más!

2) Sabemos A Lo Que Es Posible Llegar, Y Medimos Y Valoramos Nuestros Esfuerzos En Función De Ese Ideal

El Internet y la comunicación instantánea nos recuerda cada día historias de éxito increíbles. Casos excepcionales de personas que han alcanzado mucho, y muy rápido.

¿El resultado?

Que esos mismos casos se convierten en nuestro estándar; el marco de referencia con el que medimos y valoramos nuestros esfuerzos. Y comparados con tales hazañas, nuestros logros parecen minúsculos, insignificantes, y casi patéticos.

Pero pasamos por alto que detrás de las grandes historias de éxito que tanto admiramos hay mucho sacrificio, esfuerzo, perseverancia, tiempo, y paciencia.

Que detrás de ellas están, curiosamente, los mismos pequeños logros que hoy llamamos minúsculos, insignificantes, y casi patéticos.

3) Pensamos Que El Futuro Es Siempre Mejor Que El Presente

¿Qué crees que está detrás de esos momentos en los que quieres acabar con lo que estás haciendo AHORA MISMO, en los que sueñas con el día en que por fin consigas tus objetivos, o en los que imaginas, una y otra vez, que si solo pudieras cambiar «esta pequeña cosa de tu vida», todo sería mucho mejor?

La promesa de ser feliz.

La promesa de que el mañana siempre será mejor que el ahora.

¿Y quién nos hace esa promesa? Nuestra mente, en modo automático.

Nos dice que nuestro presente nunca es suficiente; que es imperfecto; que es incompleto. Y nos diseña un futuro (imaginario) que guarda solución a todos nuestros problemas y en donde (¡por fin!) podremos ser felices.

Una promesa muy seductora.

Pero una promesa inconsciente.

Porque no es más que una ilusión.

¿Notaste alguna vez ese deseo intenso de conseguir algo que creíste que te haría feliz, y cuando lo conseguiste, te hizo feliz por un tiempo, pero luego esa felicidad se disipó y pasaste rápidamente a «la siguiente cosa»?

Pues esa es la ilusión: la persecusión de una meta infinita (la felicidad) que cuanto más creemos acercarnos a ella, más se nos aleja.

La persecusión de una meta que solo vive en el futuro, y la falta de atención al presente.

4) Nos Hemos Acostumbrado A Necesitar Cada Vez Más

Igual que quien ha acostumbrado su paladar a los alimentos más ricos y placenteros y necesita consumir cantidades cada vez más grandes para poder saciarse, así mismo nos hemos acostumbrado nosotros a buscar nuestra satisfacción en conseguir más, más, y más de lo que queremos.

Si perdemos 1 kg, queremos perder 2; si perdemos 2, queremos perder 4; y si perdemos 4, queremos perder 8…

Acostumbrados a una necesidad que no tiene límites, el valor de nuestras pequeñas victorias es… prácticamente nulo.

¿Y por qué necesitamos cada vez más?

Esa pregunta te la dejo a ti: la próxima vez que te surja el deseo de conseguir más de lo que ya tienes, pregúntate: “¿Por qué? ¿Por qué siento esta necesidad, este impulso, de seguir buscando más cuando ya he logrado suficiente?”

La auto-observación y el auto-conocimiento te llevarán a descubrir cosas buenas e interesantes (e incluso puede que a disolver por completo esa necesidad) 😉

Más Mecanismos

Pueden haber más razones, muchas de ellas individuales, detrás de nuestra incapacidad de sentirnos satisfechos y de celebrar nuestras pequeñas victorias. Pero con estas 4 (las falsas expectativas, comparar nuestros logros con los de otras personas, creer que el futuro es siempre mejor que el presente, y necesitar cada vez más), ya tienes suficiente trabajo.

Dedica un tiempo, por breve que sea, para observar si estos mecanismos operan en segundo plano en tu vida.

Y un consejo…

Presta mucha atención, porque cuando estos mecanismos operan, lo hacen de manera muy sigilosa.

Que no se te escapen 😉

¿De Dónde Viene La Celebración De Nuestras Pequeñas Victorias?

Hay una imagen circulando por ahí que ilustra de manera fantástica un aspecto muy importante de la celebración de nuestras pequeñas victorias:

La satisfacción, en el fondo, no es algo que venga de fuera, sino de dentro:

niño feliz de haber quedado en tercer lugar

Muy ilustrativo 🙂

Además, hay dos cosas más que podemos sacar de esta foto:

  1. No necesitamos ser el mejor para sentirnos felices y satisfechos con nosotros mismos y con nuestros logros.
  2. Al final, el que gana es el que siente que ha ganado.

Respecto a la foto, no sé qué pasó exactamente en el momento en que se tomó y por qué el niño que ganó el primer lugar está tan triste, pero me apostaría un helado a que la explicación es muy sencilla: una diferencia abismal de actitud y perspectiva entre ese niño y el niño que ganó el tercer lugar.

Para el niño del primer lugar, su gran victoria no valió absolutamente nada.

Pero para el del tercer lugar, su “pequeña” victoria fue en realidad una GRAN victoria.

Aprendamos a celebrar como el niño del tercer lugar.

No, No Hay Ningún Problema Contigo

Cuando sientes que tu objetivo está demasiado lejos, que avanzas a ritmo de tortuga, que no llegas a ningún sitio, o que incluso vas marcha atrás, es fácil que te sientas frustrado, desmotivado, y como que hubiera un problema contigo.

Pero no, no lo hay.

Si flaqueas en áreas que te impiden alcanzar tus objetivos (como por ejemplo, falta de disciplina, constancia o conocimiento), esas son cosas que se pueden trabajar poco a poco.

Pero en un plano más profundo, son cosas superficiales. Porque, en esencia:

No hay ningún problema contigo. No has nacido con un “defecto” como ser humano, no llevas ningún “mal” dentro, ni has tenido mala suerte en la vida y por eso no logras alcanzar tus objetivos.

Nada de eso 🙂

Albert Einstein tiene un par de frases muy inspiradoras que quiere decirte:

Albert Einstein

“It’s not that I’m so smart, it’s just that I stay with problems longer”

“I have no special talents. I am only passionately curious”

El mismo Einstein diciendo que no es tan inteligente como otros puedan pensar y que no tiene ningún talento especial.

¡El mismo Einstein!

Dirás: “Claro, es Albert Einstein. Es una excepción. Fue un genio; una persona de inteligencia extraordinaria”.

Y tienes toda la razón.

Einstein no solo fue una persona de inteligencia extraordinaria, sino que también poseía otras cualidades que le convirtieron en el hombre tan admirado que hoy conocemos.

Pero te diré una cosa: quien se cree muy superior a los demás, con un talento, unas capacidades, unas cualidades, y una inteligencia muy por encima de sus semejantes, no diría algo ni remotamente similar a lo que dijo Einstein…

Y si exploras un poquito su biografía, te darás cuenta de que Albert Einstein no se sintió una persona especial. Ni siquiera lograba entender por qué la gente de su época le mostraba tanta admiración.

Inspírate

Puedes darle el sentido que más te guste a sus palabras, pero te propongo lo siguiente:

“It’s not that I’m so smart, it’s just that I stay with problems longer”

La inteligencia es solo una parte del éxito (y, a veces, una parte muy pequeña). La perseverancia, en cambio, es lo que te llevará realmente lejos. No le prestes tanta atención a lo que no «tienes», sino a lo que puedes llegar a conseguir.

“I have no special talents. I am only passionately curious”

Escucha a la intuición y a la curiosidad natural que existen dentro de ti. Te dirán cuál es tu camino y tu pasión. Síguelas.

Somos Más Parecidos De Lo Que Imaginas

ojo humano

En muchas, muchísimas cosas.

Ese mismo sentimiento de fracaso, frustración y desmotivación cuando las cosas no te salen es más común de lo que imaginas.

¿Alguna vez te callaste algo durante mucho tiempo, por temor o por vergüenza, y luego decidiste contárselo a alguien de confianza y te sorprendiste al ver que esa persona también pensaba, hacía o sentía exactamente lo mismo que tú?

¡Cuánto alivio! 😀

Quizás dijiste: “¡Vaya, pensaba que era el único al que le pasaba!” y te sentiste increíblemente mejor.

Porque supiste que no estabas solo.

Y eso es una maravilla.

Pero no solo nos parecemos en los “malos” sentimientos , sino también en nuestra capacidad de lograr; de conseguir esas metas que nos proponemos.

Es verdad: hay talento, hay genética, y hay condiciones más o menos favorables para unos que para otro.

Pero muchos de los logros que tanto admiras en otras personas y que crees imposibles de alcanzar, también pueden ser tus logros.

Tómalo del mismo Einstein, que te hace sentir como él y que te anima a luchar por tus sueños 😉

Por ejemplo:

«If you have come across a question which interests you deeply, stick to it for years and do never try to content yourself with the solution of superficial problems promising relatively easy success»

En Resumen: ¿Cómo Podemos Celebrar Nuestras Pequeñas Victorias?

Bien, además de recordar, reflexionar, e integrar poco a poco los puntos que tocamos más arriba, quiero dejarte con 7 consejos que te ayudarán a cambiar tu perspectiva, sentirte más satisfecho contigo mismo, y empezar a celebrar tus pequeñas victorias:

1) Pregúntate: “¿Cuánto Puedo Avanzar, Realmente, AHORA MISMO?”

Verás, ningún proyecto de gran magnitud se construye de forma instantánea en el ahora; los grandes proyectos se construyen a lo largo del tiempo, juntando pequeñas piezas.

Imagina la construcción de una empresa grande y de éxito, por ejemplo: ¿puedes crear una empresa así AHORA MISMO (literalmente, YA)?

Por supuesto que no. Pero sí puedes enviar un email, hacer una llamada, o planificar una reunión.

¿Qué quiere decir esto?

Que nuestro ámbito de acción, cada momento de nuestra vida, es bastante pequeño.

¡Y esto es una gran noticia! 😀

Porque ya no tenemos que cargar con el estrés y con la preocupación de conseguir cosas grandes AHORA MISMO.

No es posible. La vida, simplemente, no funciona así.

¿Entiendes lo que quiero decir?

Si pudieras crear una empresa grande y de éxito en este mismo instante, vivirías en otro mundo. Pero en el mundo en el que vives, esto no es posible.

Lo único que es posible, a cada momento, es conseguir cosas pequeñas.

Y eso es justo en lo que debemos centrarnos.

Sin embargo…

Si haces algo pequeño creyendo que debería ser algo grande… ahí es cuando surge la desmotivación, ahí es cuando surge la frustración, y ahí es cuando pierdes la perspectiva de las cosas y sientes que tu progreso no vale absolutamente nada.

Entonces:

Presta atención y honra el pequeño paso que estás dando ahora mismo. Luego, presta atención y honra el siguiente pequeño paso, luego el siguiente pequeño paso, luego el siguiente…

Incrementarás tus probabilidades de conseguir buenas y grandes cosas 😉

2) Elige SOLO Aquellas Batallas Que Realmente Quieras Librar

Perseguir objetivos sin demasiado pensamiento, sin considerar si lo haces porque realmente te viene de dentro o porque crees que es lo «normal» o lo que se espera de ti, es una receta con muchas probabilidades de no salir muy buena…

Tómate un momento para pensar qué es lo que realmente quieres conseguir en la vida (o en esta fase de tu vida) y por qué quieres conseguirlo.

Cuando surja dentro de ti una sensación certera de que “esto es lo que tengo que hacer” y no te importe ni siquiera lo que diga ni tu misma madre (con todo el cariño; las madres son geniales 🙂), es probable que hayas elegido una buena batalla para ti.

Y cuando eliges las batallas que son justas para ti, celebrar tus pequeñas victorias es algo que sale de manera espontánea.

3) Trabaja Solo Cuando Estés Motivado (Excepto Cuando No Te Sea Posible)

Muchas personas se enorgullecen de sí mismas por trabajar sin descanso, por apenas dormir con tal de avanzar un poquito más, por luchar en contra de sus propios pensamientos y emociones si se meten en medio de sus objetivos…

¿Es esa una manera inteligente de luchar por nuestras metas?

¿Tú qué opinas?

Yo creo que el esfuerzo, el sacrificio y la perseverancia son muy importantes para conseguir nuestros más grandes objetivos. Ciertamente, hay momentos en los que hay que ponerse serios, dejarse de tonterías, y decir: “¡Venga, vamos!”, o quedarse trabajando hasta tarde y decir “no” a muchas cosas que queremos hacer.

¿Pero es necesario sufrir, agonizar, machacarse y “sudar, sangrar y llorar” para conseguir nuestros objetivos?

Yo creo que grandes cosas pueden lograrse con tranquilidad, tiempo, paciencia, esfuerzo, perseverancia, planificación, y disfrute.

Sin sufrir.

Si quieres elegir el camino de la agonía, está bien. Pero me apostaría 3 helados a que no serías una persona demasiado feliz y en paz y que no vivirías tu vida con la calidad y con la maravilla que realmente deseas.

Por tanto, mi consejo es el siguiente:

En la medida de lo posible, trabaja cuando estés realmente motivado. Cuando tengas ganas, de verdad. Cuando surja dentro de ti un deseo natural y espontáneo de ponerte manos a la obra. Cuando disfrutes de lo que haces. Cuando haya calma. Y cuando no haya prisas, ansiedad, ni preocupación por el resultado final.

Si tienes a un jefe detrás de ti que quiere que le entregues ese trabajo para MAÑANA SIN FALTA, esas son cosas que probablemente estén fuera de tu control… (y es aquí en donde entra la práctica de la aceptación).

Pero si está en tus manos elegir el momento adecuado para trabajar hacia tus objetivos y luchar por lo que quieres, hazlo.

Muy probablemente, así conseguirás muchos mejores resultados.

“Pleasure in the job puts perfection in the work” ― Aristotle

4) Hazlo Fácil Para Ti

Si te enfocas en un objetivo demasiado grande, la carga sobre tus hombros puede ser colosal; tan grande que te intimide. Te marcarás metas demasiado ambiciosas que no te harán sentir bien, porque no podrás conseguirlas.

Esto no tiene nada que ver con no marcarse grandes objetivos; puedes apuntar tan alto como vuele tu imaginación.

Lo que quiero decir es que si tus pasos consisten en pasar de 0 a 100 sin ningún paso intermedio, probablemente no lo consigas.

¿Mi consejo?

Desglosa ese gran objetivo en porciones más pequeñas. Porciones manejables según tus capacidades, que te hagan sentir bien, y que te produzcan una sensación de progreso cuando las consigas.

Se trata de salir un poco de tu zona de comfort, pero no salir tanto que te produzca un trauma 🙂

5) Crea Tu Propio Sistema Automático Para Conseguir Objetivos

Desarrolla tus propios hábitos, métodos, sistemas, rutinas y pautas para avanzar hacia tus metas. Acciones reproducibles que se repitan con frecuencia y que te acerquen a tus objetivos.

Este sistema automático tiene que ser algo muy tuyo: uno que se adapte a ti, a tu personalidad, a tu estilo de vida, a lo que eres capaz de conseguir, a las cosas que te gustan…

A medida que vayas consiguiendo pequeñas victorias, tu sistema generará un bucle de retroalimentación positiva:

Acción repetible > pequeña victoria > motivación (más energía y fuerzas para continuar) > nueva acción repetible > nueva pequeña victoria > más motivación…

Es decir, crearás inercia; inercia que te llevará lejos 🙂

6) Recuérdate Por Qué Estás Haciendo Esto

Muchas veces nuestro objetivo se difumina después de tanto tiempo persiguiéndolo sin percibir resultados. Y con un objetivo difuminado, motivación también difuminada…

Entonces:

Detente un momento. Recuerda tu objetivo. Recuerda las razones por las que empezaste todo esto, los principios, los valores, y los deseos que te llevaron a subirte a este barco.

Si es algo realmente importante para ti, verás cómo se llena tu tanque de motivación, y cómo celebrar cada pequeña victoria se vuelve una tarea mucho más fácil.

Pero si no es algo importante para ti, quizás no elegiste la batalla adecuada (o la batalla que elegiste ya perdió su sentido para ti).

La abandonarás, y será un peso menos con el que tendrás que cargar 🙂

7) De Vez En Cuando, Mira Hacia Atrás Y Observa Cuánto Has Recorrido

Mira dónde empezaste.

Ahora mira dónde estás hoy.

Quizás creíste que nunca llegarías, pero llegaste.

Es que no me gusta donde estoy ahora. No he llegado a donde quería llegar. Es más, aún me queda mucho por recorrer…

Estás apuntando al lugar equivocado, y solo ves negro.

Sigue moviendo tu telescopio y, en medio de tanto negro, encontrarás un poquito de luz 😉

Conclusión: ¿De Verdad Es Tan Importante Celebrar Nuestras Pequeñas Victorias?

Verás, la celebración no consiste en festejar a lo grande, sentirnos orgullosos de nosotros mismos, y mostrarle al mundo entero lo grandes que somos.

No.

Esa puede ser la razón para muchas personas, pero no es lo que este blog te intenta transmitir.

La celebración de la que hablamos aquí es algo mucho más sutil; mucho más profundo. Es algo para nuestros adentros.

La celebración es una señal que te indica que vas por buen camino.

¿Por qué?

Porque la celebración de nuestras pequeñas victorias surge de manera espontánea cuando dejamos fluir el curso natural de la vida; cuando le damos importancia a este momento sin aferrarnos al resultado final; cuando disfrutamos realmente de lo que hacemos y luchamos por mejorar, pero no buscamos la felicidad en el futuro; cuando sabemos que los problemas y los fallos están aquí para hacernos aprender; y cuando sabemos que, pase lo que pase, estaremos bien mientras caminemos un paso a la vez.

Esa es una vida que vale la pena vivir.

Y si eres capaz de celebrar tus pequeñas victorias de esta manera, ésa será tu señal de que estás en camino de vivir una vida así 😉

Celebra Y Conquista

Cuando celebramos de forma sincera cada una de nuestras pequeñas victorias, ganamos inercia y éstas se empiezan a acumular.

Y cuando suficientes pequeñas victorias se acumulan, GRANDES batallas se conquistan 🙂

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