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El Poder De La Atención

Tigre observando con atención

Piensa en algo que siempre has querido conseguir: un objetivo personal, una meta profesional… algo que signifique mucho para ti.

Si tuvieras que elegir una única cosa, ¿cuál dirías que es la más importante para conseguir ese objetivo?

Probablemente te vengan muchas cosas a la cabeza y te cueste decidir cuál es la más importante.

Pero voy a proponerte algo que, podría decirse, está por encima de todas esas cosas. Algo tan importante que, de faltar, todo lo demás colapsaría y nada llegaría a funcionar:

Tu atención.

En este artículo voy a enseñarte una técnica muy simple, pero muy poderosa, para que aprendas a usar tu atención de forma realmente efectiva y consigas tus objetivos de manera más rápida, fácil y eficiente.

La Importancia De La Atención

La atención es una herramienta muy poderosa que puede manifestarse de infinidad de formas en nuestras vidas.

Piensa, por ejemplo, qué es el efecto placebo sino el resultado de una atención focalizada en conseguir un beneficio terapéutico particular, o qué es salivar al imaginar morder un limón sino el resultado de una atención sobre una imagen mental en concreto.

Incluso cosas tan “abstractas” como sentir paz requieren de atención.

¿Sentir paz?

Sí.

Atención al momento presente, a lo que ves, a lo que oyes, a tu respiración, al hecho mismo de prestar atención…

(Es posible sentir paz sin prestar atención a algo en concreto, pero eso ya sería un tema para otro día).

Una herramienta muy poderosa, pero con la que nos encontramos con dos problemas:

  1. Se trata de un recurso limitado.
  2. No siempre la usamos de la mejor manera.

Cómo Opera Nuestra Mente

Como consecuencia de nuestra evolución como seres humanos, nuestra mente fue adquiriendo la capacidad de prestar atención a más y más cosas a la vez. Tanto a cosas de fuera, que podemos percibir con nuestros sentidos, como (sobre todo) a cosas de dentro, que pasan en nuestra cabeza.

Sin embargo, prestar atención a muchas cosas a la vez es un proceso ineficiente porque una atención fragmentada en demasiadas cosas impide que ninguna de ellas se haga de forma efectiva.

¿Cuántas veces leíste algo solo para darte cuenta unas líneas (o párrafos) más adelante que no recordabas nada de lo que acababas de leer? Probablemente un pensamiento se apareció por tu mente y, sin darte cuenta, empezaste a seguirlo más, y más, y más… Como perro que capta un rastro olfativo y lo sigue hasta perderse por el camino…

Este tipo de pensamientos “intrusos” roban tu atención. Son como procesos informáticos ejecutándose en segundo plano: cuantos más de ellos hay en marcha de forma simultánea, mayor poder computacional consumen y menos efectivo es el ordenador en realizar una tarea en particular.

De la misma manera, cuantos más pensamientos de fondo haya en tu mente, menos efectiva será tu atención en realizar una tarea en concreto (por eso la atención es un recurso limitado).

Cómo Usar Tu Atención De Forma Realmente Efectiva

Igual que ocurre con prácticamente cualquier problema, el primer paso para corregirlo es: darse cuenta de que se tiene un problema.

Cuando has perdido tu atención, has caído en un ligero estado de inconsciencia. Ya no tienes el control sobre ella y, en su lugar, lo ha tomado tu mente.

Puedes seguir haciendo lo que estabas haciendo, por supuesto. Pero el resultado final que obtengas será de mucha peor calidad.

¿Qué hacer entonces?

Retomar el control. Usar tu mente a voluntad sin que ella te use a ti.

¿Y cómo lo puedes hacer?

Bueno, hay muchas formas, pero quizás la más simple y efectiva sea centrándote en hacer una sola cosa a la vez.

Una. Sola. Cosa.

Olvidándote de todo lo demás por un momento: de cualquier tipo de distracción, problema personal, de lo que vas a hacer luego, e incluso del mismo resultado final de eso que pretendes conseguir.

Y centrándote en lo que tienes delante.

Si lo haces así, verás que el efecto de esta “técnica” tan simple puede llegar a ser tremendo.

Funciona como la magia.

Pero…

Por mucho que te esfuerces, seguramente perderás el control de tu atención con bastante frecuencia. Tu mente encenderá el piloto automático y se la llevará de viaje (y en ocasiones a destinos muy lejanos…)

Está bien, es normal.

Lo único que puedes hacer entonces (asumiendo que hayas recuperado un mínimo de conciencia, porque de lo contrario ni siquiera sabrías que has perdido tu atención), es notar que ha ocurrido, y luego centrarte otra vez en tu objetivo.

Es como conducir un coche: aunque vayas circulando por una vía totalmente recta, es necesario que realices pequeños gestos correctivos cada cierto tiempo a fin de mantener tu vehículo en trayectoria.

Conviértelo En Una Práctica Diaria

En un mundo lleno de distracciones, cada vez cuesta más prestar atención a lo que realmente importa. Hay tantas y tantas cosas por ahí, que nos cuesta enfocarnos, nos perdemos en lo insignificante, y se nos olvida lo valioso.

Pero cada día tienes una nueva oportunidad para practicar.

Te propongo una forma muy sencilla de hacerlo:

  1. Elige algo a lo que quieras prestar atención. No importa lo que sea. Puede ser algo tan simple como lavarte las manos, organizar tus papeles, o sentir tu respiración mientras conduces, caminas, o esperas en algún sitio. Una vez que lo hayas elegido…
  2. Dedícale tu absoluta y más completa atención, involucrando todos tus sentidos, tu mente, y tu ser.
  3. Cuando hayas perdido tu atención, simplemente nótalo. Reconoce que ha ocurrido, sin más. Luego vuelve a enfocar tu objetivo.
  4. Repite.

Con la práctica, llegarás a agudizar tu atención y serás capaz de llevarla a niveles que no creías posible. Notarás cómo mejoran muchas áreas de tu vida: tu productividad, tu efectividad en el trabajo, los resultados que obtengas en prácticamente todo lo que te propongas, una vida con menos estrés, más paz y más disfrute…

No Olvides

Como puedes ver, no te dije a qué deberías prestar atención.

¿Por qué?

Porque solo tú puedes determinar qué es lo más importante y valioso en tu vida. Lo único que tienes que recordar es lo siguiente:

La atención es un recurso limitado, pero muy poderoso.

Úsala sabiamente.

Y tu recompensa será grande.

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