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Cómo Hacer Lo Que Debes Hacer Cuando NO Quieres Hacerlo

Cómo Hacer Lo Que Debes Hacer Cuando No Quieres Hacerlo

Te ha pasado muchas veces: tener que hacer algo que no quieres hacer pero saber que debes hacerlo.

Lo pospusiste, lo pospusiste, y lo seguiste posponiendo… Y con cada retraso, te sentiste un poquito peor contigo mismo.

¿Cómo romper con este ciclo, ponerse manos a la obra, y acabar con esas tareas tan incómodas de una buena vez?

Con 3 pasos muy sencillos:

1) Pregúntate Si REALMENTE Debes Hacerlo

¿De verdad es tan importante y necesario eso que tienes que hacer? ¿De verdad vale la pena tu tiempo, tu esfuerzo y tu energía?

Tómate el tiempo que necesites para responder a esta pregunta con sinceridad. Observa la situación, examina, evalúa los pros y los contras… Pero sobre todo, escucha bien dentro de ti. Escucha tus emociones, tus sentimientos, tus sensaciones. Escucha lo que dice la voz de tu interior.

Cuanto más serio y complejo sea el tema, más atención deberás prestar dentro de ti.

Si la respuesta es “no”, ya puedes dejar de leer. Acabas de quitarte un peso de encima. 🙂

Si la respuesta es “sí”…

2) Pregúntate Si Debes Hacerlo AHORA MISMO

Imagina que tienes que hacer algo, pero no es urgente, pero aún no has hecho consciente el hecho de que no es urgente.

¿Qué crees que pasará?

Que podrías crear ansiedad, preocupación, inquietud.

¿Y por qué?

Porque tu mente lo procesará como una “tarea pendiente” y te hará creer (inconscientemente) que debes hacerla ahora mismo. Te creará una sensación de urgencia y dirá que no estás haciendo lo que deberías estar haciendo, que estás perdiendo el tiempo, que no estás siendo responsable…

Cuando no es más que una ilusión.

Entonces, ¿qué hacer?

Detente un momento y pregúntate: “¿Debo hacer esto ahora mismo?” Si la respuesta es “sí”, ponte manos a la obra (y ve al paso nº 3). Si la respuesta es “no”, internaliza bien que es “no”.

Si no internalizas bien que no tienes que hacer una tarea ahora mismo, esa tarea podría quedarse bailando en segundo plano en tu cabeza y tu mente podría jugar trucos contigo.

Pero si te detienes un momento para considerar esta pregunta, haces que la tarea pase del segundo al primer plano; el plano de la atención consciente.

Y ahora tu mente ya no puede jugar contigo.

Después de que hayas internalizado que no tienes que hacer esa tarea ahora mismo, puedes planificarla para después, apuntarla en tu agenda o calendario, o decidir qué hacer con ella más tarde.

Pero por el momento, bórrala de tu mente. Despreocúpate. No lleves cargas que no necesitas llevar.

3) Acéptalo (Pero Acéptalo De Verdad)

Cuando llega el momento de hacer lo que no querías hacer, puede que surja resistencia, queja, descontento… Puede que incluso vuelvas a plantearte si realmente tienes que hacer lo que crees “debes” hacer.

Bueno… aún estás a tiempo. Regresa al paso nº 1 y hazte la pregunta otra vez. Responde con sinceridad.

Si la respuesta es “no”, ya sabes: un peso menos de encima y puedes dejar de leer.

Si la respuesta es “sí”, acéptalo. Pero acéptalo de verdad.

Si no lo aceptas de verdad; de forma plena y sincera, aún podrías tener la inercia suficiente para completar tu tarea, sí. ¿Pero cómo crees que harás esa tarea? ¿Cuál crees que será tu estado interno?

Resignación, impaciencia, incomodidad, enojo, amargura

Ya te ha pasado muchas veces, y sabes que no se siente nada, nada bien.

Por tanto, mantente atento a pensamientos del tipo: “no debería estar haciendo esto”, “no debería estar aquí”, “esto no me gusta” … y recuerda la inconsciencia que es resistirse a lo inevitable. ¿Y por qué “inevitable”? Porque ya decidiste en su momento que debías hacer lo que estás a punto de hacer, y ahora ha llegado el momento de hacerlo.

Vuelve a leer este último párrafo hasta que lo entiendas bien. Es importante.

Entonces, ¿cómo puedes aceptar algo de verdad?

Diciendo: “Bien, esto es lo que tengo que hacer ahora mismo. Esto es lo que la situación, las cosas, y este momento, requieren de mí”. Y poniendo toda tu atención y cuidado en la tarea que tienes delante.

No habrá felicidad ni alegría (después de todo, es algo que no querías hacer), pero tampoco habrá sufrimiento.

Lo que sí habrá será paz.

Y a medida que vayas aceptando más y más la situación y poniendo tu atención en ella, podrías sorprenderte a ti mismo disfrutando de algo que antes creías imposible de disfrutar.

La Felicidad No Siempre La Puedes Elegir; La Paz, Sí

La realidad de las cosas es que no siempre habrá felicidad en lo que hagas.

Habrá cosas que tengas que hacer que no te gusten nada. Eso no lo puedes controlar. Lo que sí puedes controlar es el grado de atención y la calidad con la que haces las cosas. Y con esa atención y calidad, tu paz interior.

Tú puedes elegir esa paz.

Vayas adonde vayas.

Y hagas lo que hagas.

¿Te sirvieron estos 3 consejos? ¿Cuál es tu método para hacer algo que no quieres hacer?

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